Contenido del Boletín 76

¡ALELUYA! CRISTO HA RESUCITADO

(Continuación)

La Iglesia celebra este acontecimiento con 50 días de fiesta, de canto, de esperanza. Es el tiempo del “aleluya”, del grito que invita una y otra vez a alabar y dar gracias al Señor, “porque es eterna su misericordia”.

La expresión más típica del tiempo de Pascua es ¡ALELUYA!. Es una expresión de júbilo propia de la liturgia cristiana que proviene del hebreo hallĕlū yăh, que significa ‘alabad a Dios’. La palabra ha llegado hasta nosotros sin traducirse gracias a su eufonía y al valor que se le asigna en el canto litúrgico en la tradición judeocristiana.

El aleluya es un canto que está ligado a la celebración de la Pascua, tanto judía como cristiana. En la Biblia, más específicamente en el Antiguo Testamento, la expresión aleluya aparece generalmente en los salmos, que son composiciones de alabanza a Dios, de allí que muchos de ellos comiencen o cierren con esa aclamación.

Tenemos ante nosotros 50 días de aleluya. Es la Pascua, el paso, la victoria del Señor. De corazón, desde la esperanza que ilumina toda la vida humana, ¡felices pascuas!

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II DOMINGO DE PASCUA

(Continuación)

La escena comienza narrándonos: “Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas, por miedo a los judíos” (Jn. 20,1): En la Biblia, lo contrario a tener fe, no es el ateísmo, el no tener fe,… sino el miedo: Miedo a los judíos, miedo de Dios,… Y Jesús Resucitado, atravesando muros y puertas cerradas (como atraviesa las de nuestro corazón, si se lo permitimos) se presenta en medio de ellos, y les ofrece su “paz” (buen remedio para el miedo: Jn. 20,19), provoca en ellos la “alegría” (Jn. 20,22) y les da su Espíritu: “Recibid el Espíritu Santo;…” (Jn. 20,22). Todo lo cual les empuja a anunciar a Cristo Resucitado a todos, comenzando por los que se acercan a ellos. ¿Qué miedos anidan en nosotros y debemos vencer, para ser verdaderos testigos del Resucitado?

Y el primero que llega a ellos es Tomás (Jn. 20,24), el discípulo ausente, a quien le cuesta aceptar el testimonio de los discípulos (Jn. 20,25). Y Jesús Resucitado vuelve a aparecerse a sus discípulos (Jn. 20,26), y se dirige a Tomás y el discípulo palpa las señales de la crucifixión (Jn. 20,27). Palpa y “cree”; del mismo modo que el pasado Domingo, Pedro y el discípulo amado por Jesús, vieron y creyeron (Jn. 20,8). Y Tomás hace profesión de fe: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn. 20,28), la más hermosa profesión de fe que atestigua que Jesús Resucitado es el Verbo que, desde antes de la historia humana estaba junto a Dios y era Dios (Jn. 1,1).

Es importante la bienaventuranza que Jesús al final del texto, que habla de ti y de mí: “Bienaventurados los que crean sin haber visto” (Jn. 20,29): Estoy seguro que todos creemos pero, ¿vemos al Señor?, ¿acaso no está resucitado en la mirada y la caricia tierna que una madre hace a su hijo, en el esfuerzo abnegado de tantas personas por sacar a otros de sus situaciones de miseria, de penuria,… en la amistad sincera, en la sonrisa cariñosa,…?     

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OBRAS EN EL ÓRGANO DE LA IGLESIA

(continuación)

Para sustituirlo, la Diócesis nos ha ofrecido la posibilidad de colocar un órgano inglés que fue comprado hace unos años. Es un órgano construido en 1887, perteneciente a la época dorada de la organería inglesa. Tiene dos teclados manuales de 58 notas  y pedal de 30 notas. La transmisión de notas y registros es mecánica.  La tubería está compuesta de 1192 tubos y está en muy buen estado de conservación. Son necesarias algunas restauraciones en algunos elementos del secreto y en el fuelle, así como colocar un motor nuevo. La parte mueble es la que necesita más restauración pues en un momento de su historia fue repintado con purpurina blanca tapando su policromía original que se pretende recuperar así como la policromía de los tubos muy típica de los órganos ingleses.

La parroquia ha suscrito un acuerdo con la Diócesis por el que el órgano que se retira se usará para aprovechar las piezas en otras restauraciones y se colocará el nuevo órgano restaurado. La colocación y restauración de este órgano corre a cargo del Taller Diocesano de Restauración. El presupuesto del montaje asciende a 90.000€ que será aportado a partes iguales entre la Parroquia y la Diócesis. Nosotros aportaremos 10000€ cada año hasta completar nuestra parte. Las obras de montaje durarán varios meses y esperamos poder inaugurarlo a finales de este año.

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