Contenido del Boletín 36

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

(continuación)

Estaba oscuro y, sin embargo, “…vio la losa quitada del sepulcro” (Jn. 20,1). Entonces echa a correr (a partir de este versículo 2, comienza todo un movimiento de escena que no deja en paz ni los cuerpos ni los corazones de los personajes del episodio), llega hasta donde están “…Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba,…” (Jn. 20,2). Aunque los estudiosos de la Biblia suelen identificar a este discípulo amado con Juan, me gusta identificarlo con tantos que creemos en el Dios de Jesucristo, que también somos amados de Jesús. Y María Magdalena les anuncia: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto” (Jn. 20,2). María Magdalena todavía mira con los ojos de su rostro,… tiempo más adelante aprenderá a mirar con los ojos de la fe. Los dos discípulos salen corriendo camino del sepulcro, sin hacer carreras, pero el más joven tiene mayor agilidad y fuerza,… (Jn. 20,3-4) y, por ello, llega antes, pero no entra en el sepulcro,… espera a Pedro (Jn. 20,5). Los jóvenes pueden ser más espontáneos para creer, a los de más edad nos cuesta un poco más. Pedro había sido la persona capaz de confesar de Jesús “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”, a lo que Jesús había respondido: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra (sobre esta fe) edificaré mi Iglesia” (Mt. 16,16.18). Ahora va a tener la posibilidad de comprobar que su fe es cierta. Ve los lienzos y el sudario (Signos de la muerte) y el sepulcro vacío (Jn. 20,6-7),… nada más. Entre el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y su reacción es diferente: “…vio y creyó” (Jn. 20,8). Sabe interpretar lo que va a ser la fe de los cristianos,… “Ve” lo mismo que María la Magdalena y Simón Pedro y “cree” que Jesús está vivo, de otra forma y para siempre.

¡¡Ya lo habían anunciado las Escrituras!! (Jn. 20,9); la Biblia es la expresión literaria del proyecto de Dios; Dios cumple su plan de salvación a pesar de todas las resistencias; lo ha hecho resucitando a Jesús y, en comunión con Él, lo hace resucitándonos a todos los que creemos en Él. Nuestra existencia encuentra en Jesús Resucitado la respuesta al anhelo de vivir y vivir siempre y felices.

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PROCESIÓN DEL ENCUENTRO 

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EL ENCUENTRO

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Madre e hijo se encuentran camino del Calvario. ¡Qué mirada de Jesús y María, de la madre y el hijo!

Apenas si pudieron decirse una palabra, una sola palabra en medio del tumulto y del tormento, pero fue una palabra nacida de la entraña más íntima del alma: -“¡Madre!”, -“¡Hijo!”.

¡Qué plena es la palabra de amor! Lo dice todo siempre, pero en el trance de la muerte aún se vacía más. Fue contemplarse y morir doblemente madre e hijo.

Mirarse, estremecerse, desmayarse de amor fue todo uno.

¿Qué herida más profunda que la angustia de ver agonizar al ser querido?

¡Qué pura la palabra de amor, qué eternidad aquí en el tiempo!

Esa palabra, “madre”, esa palabra, “hijo”, decían tanta muerte y tanta vida, filtraban tan maternos y filiales sentires, pensamientos…:

M:-  “¿Qué te han hecho, hijo mío, qué te han hecho, que apenas si te tienes en pie, tú que volabas de niño a mis rodillas como un jilguero grácil, que volvías al fin de la jornada, ciervo joven al amor de mis brazos. ¿Qué te han hecho?

J:-  “¡Calma, madre! Estoy bien, tengo la gracia de tu amor, tu cariño, que es la fuerza mayor, la que me ampara y me impulsa a seguir, la que me cura de improperios, espinas, vejaciones, traiciones, desalientos…”

M:-  “ No puedo con la vida viéndote así. ¿Por qué se ensañan tanto, contigo, Jesús mío, por qué? ¿No te conocen?

¿No saben que eres todo bondad, misericordia, amparo del más débil, salud del más enfermo?

¿Les hiere el resplandor de tu inocencia?

¿Por qué se ensañan tanto?

J:-  “No saben lo que hacen. Si supieran, lo que es, madre, vejar a una persona, hacerla sufrir tanto…, si supieran lo que es atravesar con un acero mortal tu corazón de madre buena se echarían atrás, derramarían torrentes de piedad, arrepentidos.

Mas no saben, ignoran cuánta vida de Dios habita dentro de cada ser humano, cuánto exceso de amor cabe en tu entraña de madre, en mi costado de hijo tuyo feliz, de cada hijo que vive en el amor de cada madre, de Dios, padre de todos.”

M:-  “¡Cómo eres, Jesús, cómo disculpas la insólita maldad del ser humano!

Su crueldad más ávida y violenta se ceba en ti, en ti apura su furia más enconada y tú, manso cordero, dices adiós y mueres perdonándolos.

Mas ¿qué va a ser de mí si tú te marchas?

¿A dónde iré sin ti? ¿Verán mis ojos?

El velo y el desvelo de tu ausencia será noche cerrada hasta que no te vea en mí de nuevo.

¿Cómo podré abrazar sin que eche en falta tu pecho junto al mío fundido en mí como una sola llama feliz?  ¿Cómo podría andar un solo paso sin saberte a mi lado, sin mirarte como horizonte último y primero?

Mi corazón no sabe vivir sin ti, no lo ha sabido nunca.

Contigo, lo sé todo y lo he vivido todo.

No te vayas, Jesús, no todavía.

Dame unos años más de estar contigo.

Mi corazón de madre te necesita aún, mi amor de madre no sabría que hacer sin ti en el tiempo.”

J:-  “Tú me conoces bien, María. Sabes que tuviera mil vidas y las diera antes que abandonarte.

Sabes que cada vez que me alejaba de ti para anunciar por los caminos y aldeas y ciudades el reino de los cielos mi corazón de hijo se volvía para mirar tu adiós hasta perderte de vista allá a lo lejos.

Tú me conoces, madre, sabes cuánto, cuánto dolor me cuesta partir, abandonarte dejándote en el mundo, en este mundo tan nuestro, tan amado, en el que junto a ti me quedaría hasta que tú te fueras, nos fuéramos los dos junto a mi padre para no separarnos.

¡Qué no daría yo por unas horas, unos días contigo todavía aquí, solo por verte con estos ojos míos que son tuyos y lo seguirán siendo por más que la tiniebla los clausure, los ciegue sin sonrojo!

Pero tú sabes bien que fue el aliento del Espíritu, el mismo que te llena, quien me trajo hasta aquí y el que me lleva de regreso a mi padre del que sigo naciendo, como nací de ti, de tus entrañas rebosantes de amor, río infinito.

Si por mi fuera, nunca nunca me alejaría de tu gracia, de la gracia de Dios con que has sabido ayudarme a ser hombre, a hacerme un hombre orgulloso de ti, de tus cuidados.

Si por mi fuera, siempre me quedaría aquí a tu lado, siempre escuchando tu boca mensajera de gracia y de ternura sin medida.

Pero no puedo huir de mi conciencia filial, de la misión que aquí he traido de ser encarnación de amor del Padre, vivir de amor, morir amando a todos.”

M:-  “Desde el principio supe que tú eres el Hijo predilecto del Padre, que en mi seno te hizo hermano de todos, y en ti y desde ti siento que todos tus hermanos, son también hijos míos.

Sabes que estoy contigo, que no puedo sino penar contigo, que la afrenta que traspasa tu ser traspasa mi alma, que tu muerte es la mía y mío tu calvario; que cada vez que caes beso el suelo contigo y cada vez que te levantas miro al cielo y contigo me levanto, abrazada a la cruz, árbol talado como tú de mi vida y de mis sueños.”.

J:-  “¡No te entristezcas, madre! si supieras cómo renazco al verte, al oírte conmigo, al sumergirme contigo en tu silencio…

Ya sé que estás llevando mi tristeza en tu pecho como llevaste siempre mi alegría, que mi cruz es tu cruz, que la llevamos yo en mis hombros de hijo, tú en tu alma de madre, que el amor que nos une no nos deja vivir solos las cosas, separados.

El mismo amor, la misma vida dada como ofrenda por todos nos llenan. ¿No comienzas a sentir una nueva gestación en tu seno? Son tus hijos, tus nuevos hijos en el Hijo. Un día nos sentaremos todos a la mesa contigo en medio. Un día, no ha de tardar –el tiempo es un suspiro – besaremos el don, la primavera del gozo, el paraíso de estar juntos por siempre celebrando ebrios de amor y vida el reino eterno.”

Madre e hijo se encuentran camino del Calvario. Se han mirado, apenas si se han dicho una palabra, pero se han dicho todo.

La multitud impía los empuja, separa, va alejándolos, pero siguen, están, caminan juntos juntos ya para siempre, más presentes que nunca en tanto adiós, en tanta ausencia desvalida y sangrante.  Hasta la cima.

La cumbre del dolor está ya cerca.

La muerte va ganando terreno paso a paso, desnudando a la vida, despojándola de sus más nobles prendas, taladrando sus fibras más hermosas. Ya la noche prepara sus tinieblas más oscuras para cubrir el mundo. –“¡Madre!” – “¡Hijo!”.

– Vicente Robredo

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PARROQUIA EN CASA

– UN AÑO DESPUÉS –

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(Pulsando las palabras o frases subrayadas, se abre la imagen o video correspondiente) 

La semana Santa del 2020, fue verdaderamente especial, así nos lo prevenía el párroco Don José Ignacio, que daba ánimos para vivirla intensamente y enviaba por WhatsApp los horarios de las distintas celebraciones transmitidas por televisión, además  recomendaba, a todos para meditar, a hacer de nuevo la lectura de la pasión realizada el Domingo de Ramos.

Durante toda la semana la participación fue intensa, muchos se unieron a los ánimos que transmitía el párroco, y Don Carlos, entonces obispo de la Diócesis, también nos animaba.

Don Ignacio Insausti, siguió fiel a su homilía sobre las lecturas del día. Los participantes seguían de cerca, en la medida de lo posible, todas las recomendaciones  que se hacían, y participaban con sus sugerencias, experiencias vividas , intercambiando puntos de vista y aportando juegos, imágenes y videos… había vida intensa y entretenida (aunque “virtual”).

Y “virtualmente” comenzó eTriduo Pascual“.

El Miércoles Santo, se realizó la Procesión del Encuentro en forma especial y muy sentida. También en esta oportunidad, Don Carlos motivo la Procesión del Encuentro.

El Jueves Santo, como siempre,  también se celebró en forma muy especial. Físicamente, en la Iglesia de Santiago, Luis Carlos, con gusto y paciencia preparó El monumento, que Don Ignacio Insuausti utilizó como imagen en su meditación, que fue seguida por muchos y en el chat, expresaron su agradecimiento.

El Viernes Santose preparó el altar representando un Via-Crucis lleno de cruces y con los nombres de las personas muertas en Logroño, hasta ese día, por causa del Covid-19. En esta oportunidad, fue el párroco Don José Ignacio, quien hizo la meditación, por todos seguida. Cada quien lo vivió de acuerdo a sus circunstancias.

El Sábado Santo, también fue activo y animado. No solo motivaba el párroco, también alguno que otro feligrés y muchos espontáneos se agregaban a la animación y mientras se montaba el Jardín de la Resurrección, se quitaba el luto en la espera de la resurrección del Señor. La Vigilia Pascual, se preparó con esmeroMaria Antonia canto El pregón, El párroco, con los pocos feligreses presentes, bendijo el fuego con el que encendió el Cirio Pascual, y en la liturgia Bautismal, bendijo el Agua.

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