Contenido del Boletín 66

DOMINGO V ORDINARIO

(Continuación)

Es tal el gentío que lo sigue por los alrededores del lago de Genesaret, que pide a unos pescadores que lo aparten unas brazas de la orilla, para poder predicar desde la barca a quienes quieren escucharlo (Lc. 5,3).

Al terminar de enseñar a la gente, dice al patrón de la barca, Simón: “Rema más adentro, y echad vuestras redes para la pesca” (Lc. 5,4). Puede parecer una idea ilógica: “…hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada;…” (Lc. 5,5): Si de noche no hemos sido capaces de engañar a los peces para pescarlos, con la luz del día será más fácil que se alejen de nuestras redes,… “…pero, por tu palabra, echaré las redes” (Lc. 5,5). Es el dilema de todo evangelizador, en ocasiones, cuando piensa que es el momento óptimo, “las redes salen vacías del mar” y cuando, menos se lo espera, su testimonio da fruto abundante, hasta “reventarse las redes” (Lc. 5,6), porque a nuestro testimonio hay que añadirle la acción del Espíritu de Dios. Es bueno recordar siempre el consejo de S. Pablo a su discípulo Timoteo: “…proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo,…” (2 Tim. 4,2). Y, para ello, como Simón, fiémonos de la Palabra de Jesús.

La pesca ha sido todo un éxito. Por ello, Simón Pedro, lleno de admiración y de temor reverencial (se siente ante Dios), se lanza al suelo y dice a Jesús: “Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador” (Lc. 5,8): Ante Dios no podemos sentirnos sino pecadores. La experiencia de Dios no nos debe llevar a ver los pecados de los demás, sino a reconocerse cada uno pecador, no merecedor de la gracia de Dios. ¡¡Qué modestia la de Simón Pedro!! ¿Y nosotros, en nuestra relación con Jesús, nos sentimos merecedores de todo o no? Sin embargo, el Señor no se asusta de la indignidad de Simón Pedro,… le capacita, quitándole los miedos, a ser discípulo suyo: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres” (Lc. 5,10). Es un nuevo milagro que, el Señor sigue haciendo continuamente entre nosotros: Como cristianos nos llama y nos da fuerza para ser sus testigos, para ser instrumentos de la salvación de Dios en nuestro mundo. Y refiriéndose a Santiago y Juan, junto a Simón Pedro, dice el evangelista: “…y, dejándolo todo, lo siguieron” (Lc. 5,11): Y nosotros, ¿qué estamos dispuestos “a dejar” por seguir al Señor, por ser sus testigos,…?

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TESTIMONIO DE VIDA CONSAGRADA

(Continuación)

«Haciendo camino al andar»

Soy fray Federico, fraile menor capuchino italiano. Desde hace casi cuatro años estoy en nuestro convento de León, donde nuestra orden ha iniciado un proyecto de pequeña comunidad internacional en el camino de Santiago de Compostela.

Nuestra fraternidad ofrece su servicio a los peregrinos que llegan de todo el mundo y pasan por nuestro albergue a diario (unos doce mil al año). Todos los días por la tarde me dedico a encontrarme con ellos para recibirlos e invitarlos a visitar nuestra iglesia y nuestro convento. Es una oportunidad para exhortarlos a hacer un camino interior y espiritual y, como Francisco de Asís, tener el valor de buscar y encontrar el espíritu de Dios en contacto con la naturaleza. Para los que quieren, los frailes estamos disponibles para un servicio de diálogo y escucha, donde normalmente se comparte algo sobre el camino, sus motivaciones para realizarlo y sobre la vida. También existe la posibilidad de recibir el sacramento de la reconciliación. Por la noche se celebra la eucaristía y al finalizar la misa los peregrinos reciben la bendición para partir al día siguiente y continuar su camino.

Nuestra fraternidad también está involucrada durante todo el año en la asistencia a los pobres, ofreciendo alimentos y material para la higiene personal a unas cien familias.  Además, nuestra iglesia es un punto de referencia para las confesiones de los fieles de la ciudad y los lugares vecinos. 

Vivir en una fraternidad internacional es un gran desafío. No escondo mis dificultades iniciales para aprender la lengua y vivir en un contexto cultural diferente al de origen, sin embargo la comunidad, en los distintos ámbitos en los que se encuentra comprometida pastoralmente, me ofrece la oportunidad de vivir más intensamente nuestro carisma franciscano capuchino a través de un camino que estamos haciendo viviendo la oración y el trabajo para abrirnos juntos a la misión, encontrando hombres y mujeres de todas las culturas, lenguas, espiritualidades y convicciones no religiosas con quienes caminar juntos por la construcción de un mundo más unido, impulsados por la oración de Jesús al Padre «para que todos sean uno» (Jn 17, 21), con respeto y aprecio por la diversidad. Y para alcanzar este objetivo estamos fomentando el diálogo, en el esfuerzo constante por construir puentes y relaciones de hermandad entre las personas, los pueblos y las esferas culturales.

¡Juntos y con la colaboración de todos podemos vivir la comunión, participación y misión samaritana!, acogiendo y reflejando la presencia del Espíritu a los hombres de nuestro tiempo.

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LAS PROPIEDADES DE LA PARROQUIA

(continuación)

La parroquia posee dos casas y el templo parroquial. La casa parroquial tiene 4 plantas de unos 330 metros de superficie y un ático,  también un  patio que se usa para aparcamiento y en verano como lugar de descanso para los peregrinos. La planta baja está destinada a la oficina de la Caritas Interparroquial del Casco Antiguo y a la acogida de peregrinos. La primera planta son los salones parroquiales. La segunda planta está destinada a alojamiento de sacerdotes y tiene dos viviendas que ocupan un sacerdote y la hermana de otro sacerdote que murió. En la tercera planta hay una vivienda que ocúpale párroco y otra que se usa para alojamiento ocasional de peregrinos y para los seminaristas y hospitaleros. El ático tiene una vivienda más pequeña que las anteriores que usa el matrimonio que se encarga de la acoda de peregrinos durante la mayor parte del año y tiene también una terraza y varios trasteros.

La parroquia posee también una casa en la plaza del parlamento (C/ Barriocepo 58)  con 3 plantas y ático de unos 50 metros de superficie. La planta baja está cedida a la Asociación de Venezolanos para la distribución de alimentos que ellos hacen. El primer piso está alquilado a una familia salvadoreña que acaba de llegar a España, pagan un renta de 200 € al mes. La segunda planta está cedida a Cáritas Diocesana que es la que decide quien la usa y se encarga de todos los gastos, actualmente hay una familia viviendo allí. En el ático se hicieron unas obras de acondicionamiento para hacerlo habitable, actualmente lo usa un hombre que hasta ahora vivía en la calle, se ha conseguido que normalice su vida y paga un alquiler simbólico como parte de ese proceso de normalización.

Finalmente la parroquia es propietaria del templo parroquial que se destina a los actos de culto. Está abierto de 8,00 a 13,30 y de 17,00 a 20,15 y el acceso es libre para todo el mundo y no sólo a los que vienen a participar en los actos religiosos.

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