16 de agosto de 2025
Al pie de la cruz santa
la Madre compungida
lloraba de su Hijo
la muerte y la herida.
Su alma traspasada
por espada de dolor,
contempla en el suplicio
al fruto de su amor.
¡Oh Jesús, que en la cruz
nos diste a tu Madre!
Con Juan, el elegido
nos unes ante el Padre.
Haz que por su dolor
y el llanto del discípulo,
carguemos con tu cruz
siguiendo tu camino.
EL CALVARIO es la típica escena en lo alto de los retablos, por debajo de Dios Padre. El retablo suele leerse de abajo hacia arriba o de los lados hacia el centro. El Calvario actúa como el misterio supremo y la culminación de la historia de la salvación que se narra en los paneles inferiores.
La figura central es la Crucifixión con el Cristo acompañado por las tallas de la Virgen Dolorosa (a la derecha de Cristo) y el Apóstol San Juan (a su izquierda): “Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: “mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego, dijo al discípulo: ahí tienes a tu madre” (Juan 19, 26-27a).
Jesús (El Redentor): Ofrece su vida sacrificada en el monte Calvario para perdonar los pecados de la humanidad.
María (La Dolorosa): Permanece de pie, firme en la fe a pesar del inmenso sufrimiento de ver morir a su Hijo.
Juan (El Discípulo): Representa a toda la humanidad y a la Iglesia naciente que acoge a María como Madre espiritual.
1ª Lectura
El templo nuevo es casa de oración para todos los pueblos. Por eso la alegría de la salvación no es completa si no asocia a todo el universo.
Salmo
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
2ª Lectura
No podemos considerarnos nunca privilegiados por el hecho de creer. Dios no está obligado a hacer creer a nadie, o a que todo un pueblo crea en Él. El Señor se ofrece, esa es su grandeza.
EVANGELIO
Jesucristo sabía que había sido enviado a su pueblo Israel… pero, por encima de todo, vive el amor al prójimo.
“Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”.
Lo importante pues no es tu origen, o tu situación. ¡Ábrete al Señor! Y verás al Señor actuar en ti, seas de donde seas..
1ª: CONVIERTE TUS CONVICCIONES EN OBEDIENCIA CONCRETA. La fe no se queda en ideas admirables. Seguir a Jesús implica dar pasos reales: reconciliarse, decir la verdad, compartir y vivir lo que ya confesamos.
2ª: APRENDE A MIRAR LA REALIDAD ANTES DE ACTUAR. No basta tener principios correctos. Hay que mirar los hechos, escuchar a quienes cargan las consecuencias y discernir qué decisión protege mejor la vida y la dignidad del prójimo.
3ª: PERMITE QUE LA COMUNIDAD CORRIJA TU MANERA DE CREER. La fe madura no se forma en aislamiento. Necesitamos relaciones donde podamos escuchar, rendir cuentas, reconocer errores y dejarnos corregir por la verdad y la gracia.
4ª: HAZTE RESPONSABLE DE QUIENES QUEDAN BAJO LA RUEDA. La compasión atiende heridas, pero la responsabilidad también pregunta qué estructuras las producen. La Iglesia está llamada a acompañar a las víctimas y a confrontar la injusticia.
5ª: ACTÚA SIN CONVERTIR TU PUREZA MORAL EN UN REFUGIO. Esperar una decisión perfecta puede ser otra forma de no actuar. La responsabilidad cristiana pide orar, discernir, asumir costos y responder delante de Dios y del prójimo.