26 de julio de 2025
Padre Santo
Que proteges a todos los hombres
Protégeme también ahora que soy mayor.
Tú me has hecho conocer, en Cristo, tu Nombre.
Tú no te has escandalizado de mis fragilidades.
Tú me custodias en tus manos,
Tú acaricias mis arrugas.
¡Tú nunca te olvidarás de mí! (cf. Is 49,15).
Haz que no tenga miedo de mi debilidad
Haz que sepa amarla
Como tú la amas.
Haz que sepa escucharla
Como tú la escuchas.
Haz que pueda escogerla
Como la has escogido,
Tú que, siendo poderoso,
te has revestido de humildad.
Haz que ser mayores nos despoje
de toda presunción
y de toda división
Para vivir estos años
unidos en Ti
¡Que jamás nos olvidarás! (cf. Is 49:15)
En el silencio de la cumbre,
lejos del mundo y del error,
el alma busca en la penumbra
la viva luz de su Creador.
Tú que cambiaste el vano ruido
por la plegaria y la quietud,
haz que encontremos el sentido
en la pobreza y la virtud.
San Antonio Abad, también conocido como San Antón, fue un hombre muy bueno que vivió en Egipto hace muchísimos años y hoy es famoso por ser el gran protector y amigo de todos los animales.
Decidió dejar su vida cómoda y sus riquezas para irse a vivir al desierto de una forma muy sencilla. Allí pasaba el tiempo rezando, cultivando su comida y conviviendo en paz con la naturaleza. Su fiesta se celebra en todo el mundo cada 17 de enero.
La leyenda del cerdito: Se dice que un jabalí herido le llevó a sus jabatos ciegos, San Antonio los curó y, desde entonces, la madre lo acompañó y protegió siempre.
Venció las tentaciones: El demonio intentaba asustarlo con formas de monstruos o animales feroces.
Paz interior: San Antonio no tenía miedo y les respondía con una sonrisa y mucha oración.
Un gran maestro: Muchos hombres quisieron imitarlo y fundó los primeros grupos de monjes.
Una vida muy larga: Vivió sano y feliz cuidando la naturaleza hasta los 105 años.
1ª LECTURA
La riqueza, el placer, el trabajo por el trabajo, el saber mismo… no responden a los interrogantes profundos del corazón del hombre. Dios da gratis cuanto necesita cada ser..
SALMO
Tú sacias Señor de favores a todo viviente.
2ª LECTURA
Nada absolutamente puede separarnos del Amor de Dios. Ni la angustia, ni el hambre, ni el peligro, ni la muerte ni la vida, podrá apartarnos del Amor de Dios manifestado en Cristo Jesús.
EVANGELIO
Jesucristo nos dice de dar de comer a la multitud. No valen nuestras excusas, no vale nuestra pobreza. Se trata de repartir cuanto tenemos. ¡Y tenemos tanto!
Empecemos por compartir nuestra vida, nuestra fe y nuestro tiempo.