5 de julio de 2025
Que el Dios, que “en el ocaso de la vida nos juzgará sobre el amor”, nos conceda reconocerlo hoy en los pobres y en los extranjeros, y nos libre de mirar el dolor ajeno como si no nos perteneciera.
Que Nuestra Señora del Carmen acompañe a quienes han llegado, consuele a quienes han perdido a sus seres queridos, sostenga a quienes los acogen y despierte en todos nosotros la valentía de la misericordia.
Y que la historia no tenga que acusarnos de haber convertido el dolor de los que sufren en paisaje habitual de nuestras costas. Porque hoy, aquí, junto al mar, cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano, se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros.
La dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra.
Si bien existe un derecho a buscar refugio cuando la vida es amenazada, también existe el derecho a no tener que migrar: el derecho a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerra, sin persecución, sin violencia, sin que la tierra se vuelva inhabitable, sin que la corrupción robe el pan de los pobres, sin que las armas destruyan el futuro de los niños.
No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera.
1ª Lectura
El pueblo de Israel siempre esperaba la venida de su Rey. Traería la justicia, la victoria… pero aparece humilde, modesto y cabalgando en un asno.
Salmo
CTe ensalzaré, Dios mío, mi rey, bendeciré tu nombre por siempre jamás.
2ª Lectura
San Pablo nos dice que el Espíritu de Dios habita en nosotros; y, por tanto, tenemos que vivir no según la carne, sino según el Espíritu.
EVANGELIO
Jesús Hijo de Dios, nos muestra al Padre.
¿Estás cansado o agobiado? Acércate a Él. Descansa en Él. Te sentirás aliviado.
Si quieres ser de Cristo, camina con mansedumbre y con humildad en tu corazón.
Ser de Cristo, amar, es llevadero y no es pesado. Él soporta tu peso.
Hermano Mayor:
Luis Carlos Martínez Jerez
Hermano Mayor: José
Antonio Pavón Mayoral