19 de abril de 2025
Algunas amigas de Jesús fueron a la tumba y se la encontraron abierta y vacía. Lo primero que pensaron las mujeres fue: alguien ha robado el cuerpo sin vida de Jesús. Pero nadie había robado el cadáver. Jesús había resucitado entre los muertos, como ya lo había anunciado.
¿Qué significa resucitar? Resucitar quiere decir: alguien, que de verdad ha muerto, recibe de Dios una nueva vida. Así sucedió con Jesús. Tras su muerte, Jesús se apareció lleno de vida a sus amigos y a muchas otras personas. Se dejó tocar y comió y bebió con ellos. Jesús resucitado vive para siempre.
Esta es la noche en que, rotas todas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo.
Los textos más antiguos de la Biblia que hablan sobre la resurrección dicen: “se apareció a Cefas (Pedro) y más tarde a los Doce; Después se apareció a más de 500 hermanos juntos, la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto; Después se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles”.
También los evangelistas informan sobre los encuentros con Jesús Resucitado: en un jardín, junto al lago, en el camino hacia Emaús, en una habitación de una casa. Los encuentros con el Resucitado tuvieron que haber sido impresionantes. Ahora les parecía fácil a los amigos de Jesús creer en Él, en quién era Él y sigue siendo: el Hijo de Dios.
Para el cristiano, Jesús no es una persona muerta de la antigüedad, sino alguien que está vivo. Es nuestro Señor. Está aquí. Podemos dirigirnos a él. ¡Y así lo hacemos!
Jesucristo ha resucitado. En verdad ha resucitado.
Renovar nuestro Bautismo conlleva anunciarle.
1ª Lectura
Pedro anuncia con valentía que Jesús, a quien los hombres dieron muerte, ha sido resucitado por Dios. La Pascua transforma el miedo en testimonio y abre a la conversión.
Salmo
Señor, me enseñarás el sendero de la vida.
2ª Lectura
San Pedro nos recuerda que hemos sido rescatados no con cosas pasajeras, sino con la sangre preciosa de Cristo, fundamento de nuestra esperanza y de una vida nueva.
EVANGELIO
Acompañamos a los discípulos de Emaús en su camino de desánimo hacia el encuentro con Jesús resucitado. Nuestro Señor se da a conocer al explicar las escrituras y al partir el pan.
¿Qué siento yo cuando escucho la Palabra de Dios? ¿Intento pensar qué me está diciendo Dios a mí?
Mi alma está sedienta de ti, Señor… ¿tengo hambre de Comulgar a Cristo?