11 de octubre de 2025
Ser cristianos es vivir una vida de unión con Cristo a través de la escucha de su palabra, de la oración y de los sacramentos. Cuanto más unidos estemos a Jesús, más unidos estaremos entre nosotros, y podremos cumplir la misión por Él encomendada: “Que todos sean uno… para que el mundo crea” (Jn 17,21).
La unidad misionera persigue hacer visible el amor de Cristo e invitar a todos al encuentro con Él (León XIV). Cada cual, según su vocación, todos los bautizados participamos en la misión: “Toda la Iglesia para la conversión de todo el mundo.
Tras el martirio y decapitación de Santiago el Mayor en Jerusalén en el año 44 d.C. por orden de Herodes Agripa, sus discípulos Teodoro y Atanasio recogieron el cuerpo. Guiados por ángeles, embarcaron los restos en una barca milagrosa (a menudo descrita en los relatos populares como una barca de piedra o sin timón) en el puerto de Jaffa para surcar el Mediterráneo y el Atlántico rumbo al «fin del mundo conocidos».
La barca se adentró en la ría de Arousa y remontó el río Ulla hasta llegar a la confluencia con el río Sar, deteniéndose en la antigua colonia romana de Iria Flavia (actual término municipal de Padrón). La tradición relata que los discípulos amarraron la barca a una columna de piedra o ara romana.
Este bloque de piedra, conocido como “El Pedrón”, dio origen al nombre de la propia villa de Padrón. Actualmente se puede visitar y se conserva protegido bajo el altar mayor de la Iglesia de Santiago de Padrón.
Una vez en tierra firme, los restos del Apóstol fueron depositados temporalmente sobre una gran roca. Posteriormente, tras enfrentarse a las artimañas de la pagana Reina Lupa (quien les ofreció bueyes salvajes que milagrosamente se amansaron para transportar el cuerpo), los discípulos subieron los restos hacia el monte “Libredón”, lugar donde finalmente fue enterrado y donde en el siglo IX se descubriría la tumba que hoy cobija la Catedral de Santiago de Compostela.
1ª Lectura: Profeta Isaías 25, 6-10a
Dios prepara, como Padre Bueno, para todos, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera.
¿Celebro con gozo su salvación? ¿Siento su mano cuidadosa en mi vida de cada día?
Salmo 22
Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
2ª Lectura: San Pablo a los Filipenses 4, 12-14.19-20
San Pablo todo lo puede porque Cristo le reconforta. Por eso sabe vivir en pobreza y en abundancia.
¿Vivo confiado en Él? ¿Me sigue importando demasiado lo material?
¿Glorifico a Dios todos los días?
“A Él la gloria por los siglos”.
EVANGELIO Mateo 22,2-14
Dios me invita siempre a su banquete, al del Cielo y la Eucaristía y los Sacramentos.
Él quiere que su banquete se llene, porque es Padre de todos.
Él me dice: ven a la boda. ¿Qué respondo? ¿Pongo excusas?
“Muchos son los llamados y pocos los escogidos”.