31 de mayo de 2025
Celebrar la trinidad es celebrar que Dios no es soledad sino celebrar la Trinidad es celebrar que Dios no es soledad, sino comunión. En él todo es relación, entrega y amor compartido. El Padre nos crea por amor, el Hijo nos salva entregando su vida, y el Espíritu nos acompaña y nos anima cada día.
La Trinidad nos recuerda que no estamos hechos para vivir aislados, sino para amar, dialogar y construir comunidad.
Creer en Dios Trinidad nos compromete a ser personas de encuentro, de perdón y de fraternidad.
Dejémonos abrazar por él.
Gloria al padre y al hijo y al Espíritu Santo. Amén.
Dios nos ha amado primero, y su Amor no es abstracto ni genérico, sino personal, entrañable y misericordioso. No se cansa de buscar, de perdonar y de rehacer la vida herida.
En Jesús, Dios se deja conmover, se inclina sobre la fragilidad humana y asume nuestras heridas. Dios, Jesucristo, en su corazón no huye del dolor, sino que lo atraviesa para transformarlo en fuente de vida.
Quién se sabe amado misericordiosamente no puede vivir encerrado en sí mismo. La experiencia del amor recibido se convierte en llamada a amar como Cristo ama: con paciencia, cercanía y compasión concreta, especialmente hacia los más vulnerables.
La misericordia, así entendida, no es debilidad, sino fuerza que regenera. Dios no nos ama porque seamos perfectos, sino para hacernos nuevos. Su amor sana la memoria, libera del miedo y devuelve la dignidad. Desde el corazón de Cristo aprendemos que Amar es dar la vida, permanecer fieles y no cerrar nunca la puerta al perdón.
1ª Lectura
El libro del Éxodo nos revela a un Dios cercano y misericordioso, lento a la ira y rico en amor y fidelidad.
Salmo
Bendito eres Señor a ti gloria y alabanza por los siglos.
2ª Lectura
San Pablo nos invita a vivir en la gracia del Señor Jesucristo, en el amor del Padre y en la comunión del Espíritu Santo. Tengamos un mismo sentir y vivamos en paz.
EVANGELIO
Jesús nos envía a bautizar a todos los pueblos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, revelando a Dios como fuente de misión y de vida nueva. ¡¡¡Dios nos ha amado tanto!!!
¿Puedo contribuir a que nuestra parroquia viva más plenamente como Iglesia de comunión y corresponsabilidad? ¿Me siento responsable de algo en mi parroquia? ¿Qué actitudes de diálogo, escucha y cuidado puedo fortalecer en mi vida?
Oración por la visita del Santo Padre
Dios, Padre de misericordia,
que has llamado al Papa León XIV
a ser pastor universal de tu Iglesia,
bendice su visita a nuestra tierra.
Concede a España
acoger con alegría al Sucesor de Pedro,
renovar la fe de nuestros padres
y ser testigos valientes del Evangelio.
Que esta visita fortalezca
la comunión entre los pueblos,
la esperanza en los jóvenes,
la caridad con los pobres
y la misión evangelizadora de la Iglesia.
Por intercesión de Santa María,
Patrona de nuestro pueblo,
y de todos los santos que en esta tierra
te dieron gloria.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.