Santiago el Real

Iglesia de Santiago el Real

NOTA: Por ser el estudio de investigación más reciente, sistemático y exhaustivo sobre la historia del Templo de Santiago el Real de Logroño, el texto de la presente historia está copiado (exceptuando lo dedicado a la “Obra de ampliación”, debidamente señalado) del libro de María Teresa Álvarez Clavijo “Logroño en el Siglo XVI: Arquitectura y Urbanismo”, Volumen 2. Editor: Gobierno de La Rioja, Instituto de Estudios Riojanos, 2003. ISBN:8495747618, 9788495747617

Fundación

A finales del siglo XIX, Antero Gómez y Francisco Javier Gómez, otorgaban a la Iglesia de Santiago el privilegio de haber sido una fundación del obispo Arcadio,  discípulo del propio Apóstol Santiago [1] recogiendo así la tradición relatada por Fernando Albia de Castro en 1633 [2].  Pero esta antigüedad era excesiva para la fundación de la Iglesia y Narciso Hergueta, en 1906, así lo confirma, aunque no aclara el origen de la edificación [3] y en una guía sobre la ciudad, realizada por Jerónimo Jiménez, editada en 1974, todavía puede leerse que “…la primitiva Iglesia se remonta a las primeras centurias cristianas…”[4]. Todas estas publicaciones son una muestra evidente de la poca claridad que se tiene sobre el origen de este singular templo.

En el mismo lugar en el que actualmente se levanta la Iglesia de Santiago, existió otra bajo la misma advocación, de la que se conservan escasos restos arquitectónicos y escultóricos. En el retablo mayor [5] todavía se veneran dos tallas, una de Santiago, de la segunda mitad del siglo XIV, y otra de Cristo Crucificado, de comienzos del siglo XIII, que ponen de manifiesto la existencia de una Iglesia anterior a la actual, claramente relacionada con el Camino de Santiago a su paso por la ciudad.

Sin embargo, son prácticamente nulas las fuentes manuscritas medievales que hacen referencia a la Iglesia de Santiago y, según Eliseo Sáinz Ripa, podría considerarse como cierta, la afirmación de Narciso Hergueta que señala la posibilidad de que el primitivo templo fuera una fundación del rey García Sánchez de Pamplona, en el siglo XI, recibiendo por ello el nombre de Real [6]. Pero la existencia de un resto escultórico que por sus características estilísticas puede fecharse en el último cuarto del siglo XII, así como algunas marcas de cantero, hacen concordar la cronología de la Iglesia con la de otros templos logroñeses que en ese momento se estaban construyendo, como la Iglesia de Santa María de Palacio y la de San Bartolomé, siendo también a finales del siglo XII cuando se constata la existencia de la Iglesia de Santa María de la Redonda [7].

Podemos saber por un documento fechado el 21 de noviembre de 1581, que la Iglesia de Santiago el Real era utilizada como lugar de reunión de una cofradía, denominada de los Vizcaínos, fundada en el Monasterio de Valcuerna (o Valbuena), bajo la advocación de la Nuestra Señora de la Asunción[8] y a la que unos años antes, el 7 de octubre de 1576, Juan de la Presa, mesonero, pedía en su testamento que fueran sus cofrades quienes acompañaran su cuerpo durante el enterramiento[9]. Al parecer un incendio que sufrió la Iglesia, en torno al año 1500, nos priva en la actualidad de poder conocer cualquier detalle concerniente a su pasado.

NOTA: La información que se aporta a continuación (en color azul y cursiva), esta tomada del libro de Ruperto Gómez Segura “Las tres Parroquias de Logroño” impreso en 1930 por la “Imprenta Artes Gráficas” de Logroño. Es de destacar las notables diferencias cronológicas, referentes a la construcción de la sacristía, que tiene con la información aportada por María Teresa Álvarez Clavijo en su libro “Logroño en l siglo XVI: Arquitectura y Urbanismo, II” publicado en el año 2003.

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Obra de Ampliación

 

Intacta en la primera arquitectura del XVI en que se alzó continuaría esta iglesia hasta la segunda mitad del XVII a juzgar por el estilo de su portada.

Tiene esta una inscripción pintada y sobrepuesta a la obra que dice: El Emmo. Sr. Cardenal D. José Mª Aguirre, Hijo insigne de esta parroquia. Nacio éste en 1630 y murió en 1699, dejando escritos muchos libros de ciencia cristiana y un prestigio de sabio eminente.

Nadie ha dicho si esa portada se hizo por su munificencia y en recuerdo de haber sido bautizado en esta iglesia, mas el hecho de la inscripción parece dar lugar a la sospecha.

El arte de esa portada sí es de los años en que vivió el «Salomón riojano».

ente más antiguo.

Un gran arco de medio punto con intradós artesonado de paneles con conchas, cobija a un entablamento de cuatro columnas jónicas de fuste estriado en curvas que encuadra el hueco también semicircular de las hojas amplias de madera. Sobre esta arquitectura otras dos columnas más pequeñas e igualmente estriadas con capitel compuesto sostienen un frontón curvo y enmarcan un nicho con la escultura del Santo Titular en pie de peregrino. A los lados de este segundo cuerpo grandes y prolongados jarrones decorativos con paños y frutas de blanda y redonda escultura y dos escudos con la cruz de Santiago y conchas en relieve bajo.

Bastantes años después de esta reforma se derribaría el muro occidental donde tuvo la puerta la iglesia entre los muros oblicuos que la cerraban y se ven aún en la parte alta exterior. Y entonces se modificó la bóveda de ese último tramo mediante dos pechinas, se construyeron en todo el ancho de la iglesia los tres locales de 8’50 metros de longitud y algo menor altura cubiertos de cúpulas semi esféricas las de los lados; semiclipsoidea la central, del coro; las tres con fajas radiales y sendas linternas.

Y entonces se pintarían las bóvedas del ábside y de otras capillas, se trasladaría el órgano al coro, se construyó la verja de éste y quedó la iglesia más ampliada todavía en su gran capacidad.

La sacristía y sala capitular actuales son asimismo aditamentos de por mitad del XVIII y todas esas obras hacen pensar en uno de los feligreses de esta iglesia que más generosamente acudió a toda necesidad logroñesa: el Excmo. Sr. Arzobispo de Burgos, D. Manuel Samaniego y Jaca que vivió por esos años.

Como nada han dicho los historiadores y cronistas acerca de esas obras, el archivo parroquial seguramente tendrá datos.

Por último, la obra más decadente, la de peor gusto y hasta un poco monstruosa, es la añadidura sobre la portada descrita de otro frontón con nicho enorme donde hay otro Santiago, figurón de matamoros a caballo y esta inscripción: «Se hizo a expensas de D. Juan Antonio Las Heras, Beneficiado de esta iglesia Año 1737». Sobre el vértice del frontón se añadió un bello y real escudo de España encuadrado en grandes conchas, indudablem

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Sacristía

La Iglesia de Santiago el Real cuenta con una sacristía y sala capitular, en el lado sureste, rehechas en el siglo XVII, pero las fuentes documentales revelan que en el siglo XVI se construyó una sacristía, cuya ubicación quizás fue la misma que la actual, aunque no existen datos que lo puedan constatar. En 1592 se señala que, a espaldas de la sacristía, había un edificio del cual se utilizaba una parte como hórreo por la propia Iglesia y, la otra mitad, era propiedad de la Iglesia de la Redonda . Antes de construirse la sacristía, a finales del siglo XVI, existió otra que utilizarían en tanto se levantaba ésta, a la que se hace referencia en 1596, cuando el mayordomo de la fábrica, Antonio de las Heras, pagó 6 reales a Ortuño, carpintero, “…porque saco los cajones de la sacristia vieja y los puso en la nueva…” , por lo que sería a partir de entonces cuando se comenzaría a utilizar la nueva dependencia.

[…]

Ese mismo [1592] año se procedió a empedrar el suelo de la sacristía, por el que se pagó al empedrador Justo Moreno, 63 reales .

Durante 1595 las obras continuaron en la sacristía, centrándose éstas en abrir una puerta, de la que no se llega a especificar que zonas ponía en comunicación, y de la que se da una traza que no se conserva en la actualidad. Para su apertura la fábrica pagó a Juan de Villarreal, albañil, 25 reales por 20 fanegas de yeso; a Cristóbal Ruiz de Ibarreta, 16 reales, por 400 ladrillos; a dos mujeres que sacaron escombros, 60 reales; y a Juan de Ayala, yesero, 750 maravedís por enladrillar la sacristía . Finalmente, podemos suponer, que 1596 fue el año en el que los beneficiados comenzaron a utilizar la nueva sacristía, puesto que en esa fecha, como ya se ha señalado, se colocó la cajonería .

 

Torre

Situada en el ángulo suroeste de la Iglesia de Santiago, todavía se conserva en la actualidad, la torre levantada en el siglo XVI. Al no existir el Libro de Fábrica anterior a 1580, solamente dos documentos nos permiten conocer quiénes fueron sus artífices y algunas de las vicisitudes de su construcción, que se centraron sobre todo en los problemas de la Iglesia para poder pagar a los maestros su trabajo.

[…], ante el escribano Sebastián de Medina, habían firmado el pertinente contrato Juan y Martín de Landerrain para construir la torre[10]. Los inicios de la edificación debieron plantear alguna dificultad porque comenzada la torre, se decidió cambiar su ubicación, por causas que no se aclaran en el documento firmado por los dos canteros. […]

En 1570 la torre ya debía estar terminada, pero los endeudamientos de la Iglesia eran muy grandes, máxime si tenemos en cuenta que, incluso en 1579, todavía continuaba pagando por la construcción de la propia Iglesia[11]. En 1570 se presenta una memoria en la que algunos testigos, entre ellos el propio Martín de Landerrain, declaran el mal estado de la economía eclesiástica. El cantero, de 38 años de edad, señaló que a él se le debían 600 ducados por su trabajo en la torre; al maestro San Juan, 250 ducados, por hacer un chapitel y el ladrillo en él empleado; 1.000 reales por la hoja de Flandes utilizada, para cuyo pago se había empeñado el pie de una cruz que para la Iglesia había hecho el platero Martín de Leiba; 50 ducados, menos algunos reales, a maese Pedro, por unos ladrillos que había dado para la obra; y más dinero a otras personas por la madera, el suelo del coro, las campanas, clavos, etc., estimando Martín de Landerrain que la cantidad que debía la Iglesia podría ascender a unos 1.000 ducados[12].

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Por este documento sabemos que además de la torre, construida de sillería, como la vemos en la actualidad, ésta tuvo como remate un chapitel de ladrillo. En las cuentas de la fábrica de los años 1587 y 1588, se declara que éste fue construido por el maestro Juan de Irazabal, abonando el cabildo en esos años, los 100 ducados que María Sáenz de Ojanguren, viuda de Juan de Ancheta, había dado a la fábrica para que ésta los pagara a los herederos de Pedro de Varea, en nombre de Juan de Irazabal [13]. Sabemos que el chapitel erigido en el siglo XVI, se rehizo en 1778 y actualmente nada se conserva de él, ya que su excesivo peso motivó graves problemas a la estructura de la torre, razón por la que fue demolido en 1902 [14].

[…]

Sobre la torre se construyó el chapitel de ladrillo y fue necesario retejarlo, en 1585 y 1586, pagando 9 reales [15] y en 1587 y 1588, la fábrica gastó 30 reales más para arreglarlo. Por ello podemos saber que, desde que se construyó, fue necesario intervenir en diferentes reparaciones y, a pesar de que durante siglos, el cabildo se empeñó en su mantenimiento, finalmente fue necesario derribarlo, como se ha indicado.

Cementerio

Los enterramientos en la Iglesia de Santiago se realizaron tanto en el interior como en el exterior del templo. De los llevados a cabo en el interior, ya se han señalado los diferentes arreglos que se hicieron en el enlosado para conseguir que todas las sepulturas fueran iguales y sus lápidas estuvieran colocadas a la misma altura. En cuanto al cementerio exterior, el 2 de diciembre de 1513, se hace mención a su existencia, cuando el ayuntamiento quería rehacer su casa consistorial y debía tener en cuenta que la Iglesia de Santiago, junto a la que estaba, iba a proceder a construir su Iglesia y ensanchar su cementerio[16]. El 24 de abril de 1568 declaraba Catalina de Carrillo, viuda de Francisco de Ocón, que tenía una casa, en propiedad con su hermana María de Carrillo, situada delante del “…çimynterio de Santiago…” y lindado con la fuente. En 1575 se seguía manteniendo este cementerio exterior, y para él Martín de Landerrain hizo un pretil[17].

La constatación de la presencia del cementerio y su ubicación, acorde con las fuentes manuscritas señaladas, se produjo en el año 1990, cuando aparecieron algunas sepulturas, en torno al edificio. Estas no pudieron ser estudiadas, lo cual, sin duda hubiera aportado una mayor información sobre el cementerio del templo.

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[1]GÓMEZ, Antero: Logrño y sus alrededores. Logroño. Establecimiento tipográfico de D. Domingo Ruiz, 1857. (Reedición en Bilbao. Ed. Wilsen, 1989; págs. 67-74). GOMEZ, Francisco Javier: Logroño histórico. Logroño. Establecimiento tipográfico de La Rioja. 1893; págs.: 631-635

[2]ALBIA DE CASTRO, Fernando: Memorial y discurso político por la ciudad de Logroño. Lisboa. Lorenzo Oraesbek, impresor del Rey, 1633. (Reedición facsímil. Logroño. Ayuntamiento de Logroño, Caja Rioja; pág.: 39).

[3]HERGUETA Y MARTÍN, Narciso: “Logroño Histórico. La Iglesia de Santiago el Real. Noticias históricas de este antiguo templo parroquial, recogidas y ordenadas por el Presbítero don Nárciso Hergueta y Martín, capellán de altar y coro de la Real capilla de su majestad, en Madrid, y publicadas en 12 números del periódico Diario de La Rioja, de Logroño, de los días 20 de septiembre al 19 de octubre del año 1906”.

[4]JIMÉNEZ MARTÍNEZ, Jerónimo: Iglesia de Santiago el Real. Logroño. 1974

[5]El retablo mayor fue realizado entre 1649 y 1656interviniendo en él Mateo de Zabalia, Francisco de Ureta y Diego Jiménez el Joven, su dorado, según reza en una inscripción que puede leerse, sobre la piedra, a su derecha, fue en 1740. (RAMÍREZ MARTÍNEZ, José Manuel: Retablos mayores de La Rioja. Agoncillo. Autor Editor, 1993; págs.: 256-258).

[6]SÁINZ RIPA, Eliseo: “Iglesia e Iglesias en los siglos X-XIII”. Historia de la ciudad de Logroño. Tomo II: Edad Media. Zaragoza. Ayuntamiento de Logroño, Ibercaja, Universidad de La Rioja, 1994; pág.: 261

[7] SÁINZ RIPA, Eliseo: Santa María de la Redonda. De la Iglesia Parroquial a la Iglesia Concatedral. Siglos XII-XX. Logroño. Ayuntamiento de Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 1992; pág.: 21

[8] Doc. n° 816

[9] Doc. n° 662.

[10] Este documento no se conserva en la actualidad, ni en el Archivo parroquial, ni en los protocolos notverdanaes del Archivo Histórico Provincial de La Rioja.

[11] Doc. n° 768.

[12] Doc. n° 374.

[13] Doc. n° 1.149.

[14] HERGUETA Y MARTÍN, Narciso: “Logroño Histórico. La Iglesia de Santiago el Real. Noticias históricas de este antiguo templo parroquial, recogidas y ordenadas por el Presbítero don Narciso Hergueta y Martín, capellán de altar y coro de la Real capilla de su majestad. en Madrid, y publicadas en 12 números del periódico Diario de La Rioja, de Logroño, de los días 20 de septiembre al 1 9 de octubre del año 1906”.

[15] Doc. n° l.112.

[16] Doc. nº 13

[17] A.H.P.L.R.: Logroño, Pedro de Medina, 1537 – 1568. Leg 493/2 Fols. 128 rº – 129 vº / Doc. nº 621.